Más allá de la voz

26/Sep/2019

Más allá de la voz

Ynet Español- por Meital Fishman (adaptado por Leandro Fleischer)
Inclusión igualitaria a través de la música
Todos hablan en los últimos años sobre la integración de los discapacitados en la sociedad, pero por lo general se hace referencia a tratamientos o al trabajo voluntario. Sin embargo, en la organización ‘Meever Lakol’ (‘Más allá de la voz’), el concepto es diferente: los cantantes con discapacidades mentales y aquellos que no sufren de esa condición, cantan juntos en igualdad de condiciones.
Cuando se ingresa a las salas de ensayo de ‘Meever Lakol’, nadie puede imaginarse las inspiradoras historias de los que forman parte de esta organización. Se trata de coros profesionales en todo sentido: audiciones, ensayos, clases para el desarrollo de la voz, conciertos y grabaciones en un estudio.
Los coros están compuestos por cantantes con discapacidades mentales y otros que no sufren de esa condición. Ellos ensayan, cantan, brindan conciertos y se divierten juntos en las salas de ensayo.
“La concepción general sobre las personas que sufren de una discapacidad mental es que son individuos necesitados, por lo que la inclusión suele centrarse en los tratamientos o en el trabajo voluntario», expresa Uri Shajar, el fundador y director artístico de la organización, que decidió alejarse del modelo de inclusión habitual.
Shajar, un egresado de la escuela de música ‘Rimón’, era hasta hace diez años un músico que trabajaba en producciones musicales. Sin embargo, un día le pidieron que acompañara con su música a personas con discapacidades. “No quería hacerlo. Pensé que esa labor no era acorde a mis capacidades”, reconoce. Y agrega: “De todos modos, acepté y fui al encuentro para el que había sido convocado. Desde entonces, cambió mi modo de pensar y mi trabajo profesional”.
Shajar comenta que “a través de la música sentí que puedo conocer a las personas y dialogar con ellas. No me acerqué a ellas para realizar una labor voluntaria o un tratamiento”.
Después del primer encuentro, Shajar continuó acompañando al coro por propia voluntad. Luego fundó un centro social en el que desarrolló contenido musical para personas con discapacidades. “Es necesario adaptar actividades musicales para la gente que sufre este tipo de enfermedad. No pueden cantar cualquier canción, porque no pueden seguir cualquier ritmo”, explica. Y añade que “las discapacidades mentales dañan la destreza musical”.
Shajar estudió durante cuatro años acerca de la integración de los discapacitados en la sociedad. “Se trata de un coro en el que la mitad de sus integrantes sufren de una discapacidad mental y la otra mitad no”, señala. Y agrega que “el objetivo es que, más allá de la música, la gente se conozca. Y este es el secreto de la inclusión”.
El músico volcó sus innovadoras ideas en un trabajo escrito llamado ‘Guía para los valores del modelo de inclusión igualitario en la música’. Dicho trabajo es parte del programa de estudios de varias instituciones académicas.
Además de la inclusión igualitaria, Shajar aboga por trabajar en las fortalezas de los discapacitados. «Estas son personas que pueden realizar importantes logros”, explica en una reunión con discapacitados.
Shajar no se preocupa por la sensación de decepción o frustración que puedan sentir las personas con discapacidades. “Para mí, la decepción es parte del sentido de la vida», manifiesta.